La historia
Cómo empezó todo
Vine a Mouriscas en 2020. Construí este espacio para ser mi hogar y el refugio de mi familia. Un lugar sencillo, hecho a mi manera y sin pretensiones de ser un negocio.
Lo que me mueve son los placeres sencillos del campo: un baño en la piscina al final de la tarde, el olor a leña en invierno y la cercanía de las playas fluviales del Tajo y del Zêzere. Aquí la vida va despacio, y sienta bien.
Al principio, la casa era el punto de encuentro de la familia y de los amigos. Luego mis hijos crecieron, siguieron sus vidas y el espacio se quedó más vacío. Como todo el mundo que venía aquí se sentía increíblemente bien, entendí que no tenía sentido guardar este rincón solo para mí.
Abrí las puertas. Sigue sin ser una empresa: es mi casa, en plena naturaleza, a trece minutos de Abrantes.
Sara, anfitriona